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12 de mayo de 2026Más allá del mapa: la importancia de transformar datos en información para la gestión empresarial
Toda organización conoce el valor de sus activos desde un punto de vista contable. La cuestión es si dispone de la información necesaria para comprender cómo contribuyen realmente a la actividad de la empresa.
Desde una perspectiva económica, un activo genera valor cuando contribuye a la operación. Sin embargo, en un entorno donde la eficiencia y la rentabilidad ocupan un lugar cada vez más relevante en la agenda de los equipos directivos, cobra una importancia creciente la capacidad de obtener información que permita comprender mejor cómo se utilizan estos recursos y cuál es su aportación a la operación.
Durante años, la gestión de activos se ha centrado en aspectos como la adquisición, el mantenimiento o la amortización. Sin embargo, en un entorno donde la eficiencia y la rentabilidad ocupan un lugar cada vez más relevante en la agenda de los equipos directivos, cobra una importancia creciente la capacidad de obtener información que permita comprender cómo estos recursos contribuyen realmente a la actividad de la empresa.
La información relacionada con los activos ha adquirido una relevancia creciente en los últimos años. Conocer dónde se encuentra un recurso es importante, pero en muchas ocasiones la verdadera cuestión consiste en comprender cómo se utiliza, cuánto tiempo permanece disponible o cuál es su nivel real de aprovechamiento.
En sectores como el alquiler y montaje de andamios, donde cientos de elementos se distribuyen entre almacenes, obras y clientes, Disponer de esta información facilita la planificación de nuevos proyectos y permite aprovechar mejor los recursos disponibles. La visibilidad sobre estos activos permite mejorar su utilización y contribuye a una operación más eficiente.
La necesidad de información no termina ahí. En muchas ocasiones resulta igualmente relevante comprender el recorrido de un activo a lo largo del tiempo y disponer de una visión más completa de su utilización.
Algo similar ocurre en organizaciones que prestan servicios en múltiples ubicaciones y gestionan equipos distribuidos entre distintos centros de trabajo. Disponer de un histórico de movimientos permite conocer dónde ha estado cada activo, cuánto tiempo ha permanecido en una determinada ubicación y cómo se ha utilizado a lo largo del tiempo. Esta información aporta contexto, facilita el análisis y contribuye a una mejor comprensión de la operación.
La información sobre el estado y utilización de los activos constituye otro elemento relevante para la gestión de las operaciones. Comprender cómo se utilizan los recursos, cuál es su disponibilidad y qué actividad registran a lo largo del tiempo aporta contexto para una mejor planificación del mantenimiento y una gestión más eficiente del ciclo de vida de los activos
Conocer dónde está un activo puede ser útil. Comprender cómo se utiliza, cuál es su disponibilidad y cuál es su nivel real de aprovechamiento es, probablemente, mucho más importante.